con las primeras lluvias de abril, las muchachas comienzan a acariciar su deseo de convertir en realidad uno de los juegos mas queridos de la infancia: el de las reinas. Solo que ahora no sueñan con serlo del circulo de primas o de su escolar, sino del barrio, reina popular de la ciudad, posible candidata al reinado departamental. Y de los desfiles a pie por patios, corredores, aula y aceras y las coronas de papel dorado y rosas robadas de algunos antejardín y las ceremonias a la sombras del almendro mas grande de la cuadra, sueñan con saltar a defiles por toda la urbe en autos descapotable, a ser vividas en bailes, recoincidas en las calle, reina la noche de coronación en el Coliseo. Para lograrlo, calculan quienes serán su oponentes, el apoyo que puedan recibir de los vecinos por la trayectoria de sus allegados en el sector, la resistencia de su familia para permitirle participar en el concurso. Entonces extreman simpatía y en secreto ensayan el san juanero ante el espejo de su cuarto.
Tomado de: la ebridad de los apóstoles,
torres William Fernando.
torres William Fernando.
foto tomada: diaria del huila
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